La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT son sus iniciales en inglés), es una intervención psicológica que se ha desarrollado sobre la base de un marco teórico y filosófico , y fundamentada en investigación básica y aplicada.
Emplea la aceptación, entendida como la capacidad humana de experimentar, la capacidad de estar conscientes, en el aquí y el ahora, de las sensaciones, los pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, imágenes, etc. (eventos privados). Esta capacidad de estar conscientes vendría unida al compromiso de llevar a cabo acciones acordes con los valores personales y también estaría vinculada con las estrategias de cambio necesarias para aumentar la "flexibilidad psicológica". La flexibilidad psicológica hace referencia a la posibilidad de contactar con los eventos privados que ocurren en el presente, tanto como nos sea posible como seres humanos, al tiempo que elegimos bien abandonar o bien persistir en una acción que implica malestar pero que está al servicio de los valores que uno identifica como propios.
La Terapia de Aceptación y Compromiso sostiene filosofías de vida que han sido expuestas a lo largo de la historia en numerosas ocasiones. Sostiene que el sufrimiento humano forma parte de la vida como algo inherente a la condición humana. Este hecho conlleva aceptar las condiciones que impone el hecho de haber aprendido a ser seres verbales y, por tanto, seres a quienes la comunidad verbal ha enseñado a pensar sentir, recordar y planificar. Estas habilidades, sumamente importantes en nuestra evolución como especie, implican a su vez asumir las dos caras del hecho de ser seres verbales. Por un lado, el ineludible hecho de poder disfrutar al recordar hechos pasados y disfrutar al pensar en otros que aún no han ocurrido, y por otro lado, el también ineludible hecho de sentirnos mal al recordar, imaginar, pensar en el futuro, al comparar…
La Terapia de Aceptación y Compromiso ha mostrado su efectividad en numerosos estudios de caso y ensayos clínicos aleatorizados en una amplia gama de aplicaciones, que van desde el dolor crónico, las adicciones, el tabaquismo, la depresión, la ansiedad, el trastorno por estrés postraumático, la psicosis, el estrés laboral, hasta el duelo complicado o el afrontamiento de enfermedades como el cáncer.
Fuente: Blog del Instituto ACT
Emplea la aceptación, entendida como la capacidad humana de experimentar, la capacidad de estar conscientes, en el aquí y el ahora, de las sensaciones, los pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, imágenes, etc. (eventos privados). Esta capacidad de estar conscientes vendría unida al compromiso de llevar a cabo acciones acordes con los valores personales y también estaría vinculada con las estrategias de cambio necesarias para aumentar la "flexibilidad psicológica". La flexibilidad psicológica hace referencia a la posibilidad de contactar con los eventos privados que ocurren en el presente, tanto como nos sea posible como seres humanos, al tiempo que elegimos bien abandonar o bien persistir en una acción que implica malestar pero que está al servicio de los valores que uno identifica como propios.
La Terapia de Aceptación y Compromiso sostiene filosofías de vida que han sido expuestas a lo largo de la historia en numerosas ocasiones. Sostiene que el sufrimiento humano forma parte de la vida como algo inherente a la condición humana. Este hecho conlleva aceptar las condiciones que impone el hecho de haber aprendido a ser seres verbales y, por tanto, seres a quienes la comunidad verbal ha enseñado a pensar sentir, recordar y planificar. Estas habilidades, sumamente importantes en nuestra evolución como especie, implican a su vez asumir las dos caras del hecho de ser seres verbales. Por un lado, el ineludible hecho de poder disfrutar al recordar hechos pasados y disfrutar al pensar en otros que aún no han ocurrido, y por otro lado, el también ineludible hecho de sentirnos mal al recordar, imaginar, pensar en el futuro, al comparar…
La Terapia de Aceptación y Compromiso ha mostrado su efectividad en numerosos estudios de caso y ensayos clínicos aleatorizados en una amplia gama de aplicaciones, que van desde el dolor crónico, las adicciones, el tabaquismo, la depresión, la ansiedad, el trastorno por estrés postraumático, la psicosis, el estrés laboral, hasta el duelo complicado o el afrontamiento de enfermedades como el cáncer.
Fuente: Blog del Instituto ACT
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